Sé perfectamente cuando ya se me «pasó la mano» porque empiezo a dejar caer algunas bolas. Una cuantas que me caen en la cabeza. Otras más que ni siquiera noto hasta varios días después. Quizás olvidé hacer una llamada, o un pago. Puede ser que no cancelé la cita, o el proyecto que teníamos que iniciar. El caso es que, aunque mi mente inconsciente tiene muchísimo que ver en el asunto, no se trata necesariamente de que haya dejado caer las que no me interesan. Yo, como muchos otros que conozco, he aprendido esto de la manera difícil: experimentándolo una y otra vez. Así que, hoy quiero compartir contigo lo que encuentro útil cuando siento que he tomado demasiadas responsabilidades.
Primero que nada, me detengo, en la medida de lo posible. Quizás no sea factible hacerlo del todo. Pero me detengo, o alento el paso lo más posible. Lo suficiente para poder ver TODO lo que he estado haciendo y todo lo que he dejado pendiente. Lo sé: parece que es mucho pedir. Después de todo, estás en problemas porque tienes tánto que hacer. Pero ESTE EL JUSTO EL MOMENTO idóneo para recortar todo lo no-escencial y echar un largo y preciso vistazo hasta entender en qué estás invirtiendo tu tiempo, y por ende, tu vida. Primero revisa tus actividades más recientes. ¿Cuál de ellas resultaría mejor si fuera delegada, pospuesta, cancelada o re-visitada? Corrige el curso en las no-escenciales AHORA. Haz las llamadas necesarias. Pide Ayuda. Negocia nuevos niveles de compromiso para ti.
Ahora, pon tu atención en las cosas que no hiciste. Obsérvalas con detenimiento. Busca si has estado:
Evitando. Se trata de aquellas cosas que son importantes, pero te generan temor. No te gusta pensar en estar haciéndolas. O en el fondo no quieres terminarlas. O te disgusta tener que enfrentar algunas situaciones. Cualquiera que sea el caso, toma al menos UNA acción específica con alguna de ellas DE INMEDIATO. ¡Quítatela de encima! Usa éstas como oportunidades de aprendizaje sobre lo que aún temes y ocasiones para enfrentar tus miedos. Te sentirás liberado, aún si no terminas, de estar dando pasos en la dirección correcta.
Descuidando. Algunas cosas no necesariamente generan temor, pero te has permitido dejarlas de lado porque no asocias al hecho de no hacerlas algún peligro inminente. ¿Está bien si no llamo al amigo que me necesita? Después de todo, estoy muy ocupada y ella lo entenderá. Podría jugar con mis hijos el mes que viene, ¿verdad? Por supuesto que no. Asegúrate de tener claras tus prioridades y de que estás haciendo las cosas que son más valiosas para ti AHORA. Haz un plan factible para regresar a ellas en los próximos días. Utiliza la oportunidad de detenerte a pensar (como ahora) para hacer las cosas que realmente importan para tí y para otros. Estas cosas te dan energía y fuerza para continuar con lo demás. Dejarlas de lado solamente te drena.
Olvidando decir que NO. Algunas cosas simplemente no debías haberlas aceptado. No están alineadas con lo que valoras. No contribuyen de manera importante a tus compromisos actuales. Podrían resultar igual de bien si las hace alguien más. Hazte cargo y regresa a negociar los acuerdos que hayas hecho. Es mejor decir que no ahora que nunca. Dejarlo sin hacer dañará tus relaciontes y tu habilidad para cumplir con lo demás. Considera esto un ejercicio de consciencia y asegúrate de decirle a las personas porqué habías dicho que sí antes. Quizás te interesa darles gusto. Quizás te sientes en deuda con ellos. Quizás no calculaste que te tomarían tanto tiempo o esfuerzo. Lleva esta interacción con gentileza y a sabiendas de que probablemente deberás encargarte un poco de lo prometido por un tiempo, hasta que la persona involucrada pueda reorganizarse o cambiar sus expectativas. Deja espacio para ello. Ofrece hacer lo necesario para que las cosas queden bien. Mejor que si continúan así y sigues incumpliendo.
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El punto es que no solamente tu productividad baja si tratas de hacer malabares con demasiadas cosas. No solamente sufre la calidad de tu trabajo. También lo hacen tus relaciones con otros. ¡Atiende primero la relación con otros y también contigo mismo! Luego, regresa al ruedo. Encontrarás renovadas energías y tiempo suficiente para que el espectáculo continúe, pero mejor que nunca.
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¿Tú qué opinas?
Hola Mone,
Este post me viene como anillo al dedo. Hay un par de proyectos que creo acepte de más en este año. El termino dejar caer bolas me dice mucho. Hay malabares que de repente uno no los ha practicado. Mis hijos han pagado algunos platos rotos, porque aún trabajando en casa les he robado algo de tiempo. H de confesar que he dejado pasar el darles un tiempo especifico en mi agenda. Como trabajao en casa a veces pienso que con verme es suficiente, pero veo que no e asi porque no tienen su tiempo especifico y eso es MUY importante.
Justo este semana me había propuesto hacer un par de cosas de las que dices. Tus recomendaciones han sido unas excelentes guias para ello.
Me encantó el post.
Saludos,
Eloy López.
Muy interesante la nota. Otra forma de evitar que se nos caigan las bolas es estar mentalmente bien enfocado y esto se logra con entrenamiento… cuando aprendemos a manejar estratégicamente nuestra energía en los diversos niveles (física, emocional, mental y espiritual) y a recuperarnos, también estratégicamente, mantemos un nivel de enfoque preciso, de laser que nos ayuda a cumplir con las cosas que más nos importan.
saludos,
Pablo