Lo se porque me lo han dicho: cuando el alumno está listo el maestro aparece. Muchas veces es justamente así que sucede. Y todo en la vida resulta más claro y mejor cuando te encuentras listo para recibirlo. He estado conversando sobre este tema con mi buen amigo Ethan Schutz quien escribió sobre el tema esta semana en su blog en inglés: aquí.
Así que me puso a pensar. ¿Habrá cosas que puedas hacer para alistarte? ¿Cuáles serán? Aquí, les comparto algunas ideas que tengo al respecto. No es una guía definitiva ni mucho menos, solamente un punto de partida para la reflexión. Y la publico aquí con la esperanza de que otros tengan comentarios que enriquezcan aún más la conversación. Aquí, lo que he pensado:
Explora tus temores. No estar listo se debe en gran parte a tus temores. Aunque nos cueste aceptarlo, y nos dediquemos mejor a inventar un millón de escusas para no hacer las cosas, es así. Veamos: ¿ Qué es lo peor que podría suceder? A menudo me dedico a crear en mi mente lo que llamo el «escenario de pesadilla» en el que todo sale lo peor que podría salir. ¡Y hay tánto que podría salir mal! Luego, me pregunto: ¿Cómo me vería afectada? Si sucediera cada una de esas cosas, ¿qué podría yo hacer? Curiosamente, lejos de disuadirme del proyecto en cuestión, a menudo me animo a seguir adelante después de esta exploración. Cuando me doy cuenta de que la pesadilla está hecha de humo y que puedo ver a través de él, sé que estoy lista. Conozco las posiblidades de que salga mal y tengo un plan para ese caso.
Observa lo que ganas. No siempre es fácil, pero si puedes entender lo que ganas hoy con NO hacer lo que te propones, tendrás mucha más claridad. Necesitarás suponer por un momento que todo lo que haces (o dejas de hacer) lo haces por una buena razón. En tu inconsciente, consideras lo que ahora haces (o dejas de hacer) como la mejor opción. Al menos te es familiar. Quizás estés cómodo así, y no quieras arriesgar tu posición. O te dices a ti misma que no intentarlo es mucho mejor opción que arriesgar el rechazo o la crítica. Escucha cómo te tratas a ti mismo como si fueras un padre sobreprotector, queriendo cuidarte en extremo. ¿Qué podría perder tomando el nuevo camino? ¿Qué estoy ganando con no tomarlo?
No empieces por la perfección, empieza por la práctica. Cuando consideras algo como práctica, te permites una visión abierta y dispuesta a probar cosas nuevas. Yo empecé practicando a escribir un blog. Así que, entre más escribo, más estoy practicando. ¡Por supuesto que queda mucho espacio para la mejora! Precisamente de eso se trata el acto de practicar. Así es que, en lugar de predisponerte al fracaso por querer ser perfecto desde el principio, te pones metas con altos estándares como objetivo y te das puntos a ti mismo durante todo el trayecto de práctica. Inclusive puedes ponerte un marco de tiempo en el cual operar. Por ejemplo, «Voy a practicar esto todos los días durante un mes y al finalizar decidiré si continúo o no con esto». A menudo, al completar tu periodo asignado, habrás establecido con la práctica suficientes recompenzas para alimentar tu interés de seguir adelante.
Visualiza para entender mejor. La imaginación puede ser un gran aliado. Imagínate estando absolutamente lista para recibir esto e imagina también que lo haces plenamente. ¿En qué termina? ¿Cómo te sientes al completarlo? Luego, imagina lo contrario. ¿A dónde te lleva no hacerlo? ¿Cómo te sientes al llegar allá? Muy probablemente, tu cuerpo y alma reaccionarán de manera muy distinta a ambas visualizaciones. Sigue tu energía e inclínate por la que se sienta mejor. A veces, no estar listo es algo bueno. Te indica cuando el premio al final del camino no es precisamente lo que tú quieres buscar.
Tómate el tiempo para hacerlo. Si te pareces algo a mi y a las personas que conozco, la falta de tiempo es una de tus excusas más socorridas para no tomar acción. La verdad sea dicha, elegimos en qué utilizamos nuestro tiempo, así que realmente es un pretexto muy pobre. Claro que elegir algo distinto en ocaciones significa dejar de invertir tu tiempo en algo más y dejarlo atrás. Aún así, puedes elegir. Culpar al tiempo no ayuda en lo absoluto. Si quieres explorar algo más, dedícale algo de tu tiempo. Si no hay nada en tu vida ahora que quisieras dejar atrás, siéntete bien también con esa decisión. Deja pasar la otra oportunidad. Elegir es nuestra prerrogativa. Decide y reconcíliate con el tiempo. Me parece que entre menos uso al tiempo como excusa, más me ride el que tengo. Increíble, pero cierto.
¡Así que, respira… da el paso y observa a dónde te lleva!