Realmente es raro ver a alguien que tiene poder y no abusa de él, de un modo u otro. Por eso nos resulta tan admirable cuando encontramos personas capaces de lograr el balance entre el poder y hacer el bien. Hay quien huye del poder por esa misma razón. Pero, como todo en la naturaleza humana, no es el poder en sí lo que nos daña, sino la falta de conciencia en nuestras acciones y los efectos y consecuencias de éstas en otras personas. Realmente no podemos aspirar a ser perfectos. Todos al partir dejamos atrás grandes legados para que los otros los continúen y algunas cosas que tendrán que desechar por nosotros. En el mejor de los casos, esperamos que lo primero pese más que lo segundo.
El liderazgo sin autoridad formal muchas veces propone un poder compartido en el que todos los que se sienten inspirados por el líder unen sus fuerzas para efectuar la transformación compartida en la visión. En este caso, el grupo sirve de conciencia, de límite, de asegurador de que el poder se use y no se abuse.
Pero ¿qué hay cuando hemos llegado al punto en que nuestro liderazgo se ve reforzado por una autoridad formal y el poder que nos da la posición, el dinero o el nivel organizacional? En ese caso, cualquiera de nosotros puede ser proclive a abusos de poder, inclusive cuando ésta no haya sido la intención original. Como dijera el tío de Peter Parker:
Pero la mayor responsabilidad de todas es la de usar ese poder para mejorar la vida, para crear un legado digno de conservarse, en resúmen, para el bien común y propio. Hay algunos puntos importantes a considerar para que el poder que vamos ganando – o el que ya tenemos – trabaje a favor de lo que queremos lograr:
Consigue a Quién Escuchar. Como Pepe Grillo, todos haríamos bien en tener alguien que pudiera ayudarnos a distinguir el efecto de nuestras acciones conforme las vamos pensando y emprendiendo. Los mejores líderes se rodean de personas que se atreven a cuestionarles, a debatir los posibles resultados, a decirles cuando están siendo incongruentes, injustos o nocivos. El reto es mantener este grupo libre y capaz: que no tema decir las cosas como las ve, que obedezca a su ética personal más que a intereses de algunos, que sea poderoso por sí mismo. Elige con cuidado a quién escuchar ya que, en efecto, estás compartiendo tu poder con estas personas.
Entiende Quién Sabe y a Quién Afectas. En cada decisión, un líder sabio buscará quien pueda proporcionarle información o puntos de vista relevantes al caso en cuestión. No da por obvio lo que sabe, sino que expande su horizonte lo más posible, incluyendo el punto de vista de quienes se verían afectados por tal decisión.
Vive para Servir. En cuanto entiendas que el poder que tienes crecerá conforme lo pones al servicio de los demás, encontrarás enfoque, propósito y fuerza para ejercerlo de la mejor manera. Los líderes que no entienden la importancia del servicio tienden a desaparecer y encuentran obstáculos cada vez más difíciles en su camino.
Recuerda lo que te trajo aquí. Y también a dónde quieres llegar. Revisa periódicamente tus motivos, tu propósito en la vida. El poder que ahora tienes puede cambiar tu realidad y la de otros. Es mejor si estos cambios son los que estabas buscando para ti y los demás.
Observando estos cuatro puntos y moviéndose de uno a otro con regularidad, el líder puede tener una perspectiva más amplia y ejercer su poder de una manera positiva. Cometerá errores, claro, pero evitará el abuso de manera activa, y será capaz de reconocerlo y corregirlo cuando éste aparezca. El poder al servicio de la grandeza humana es algo hermoso y contundente. Hay que ser lo suficientemente grande para acceder a él.
¿Tienes poder? Úsalo bien.
Un comentario en este mismo post publicado en inglés (http://www.e-quidam.com/theblog/?p=268) hace la valiosa aportación de que en el punto 2 es importante recordar que el líder debe dar crédito a los que contribuyan a informar sus decisiones. Como respondí alla, considero que dar crédito a los demás es una forma importante de servir a otros. Los hace quedar bien a ellos y te hace quedar bien a ti, por tu capacidad de reconocer el valor de los demás. ¡Cuántas personas en posiciones de poder olvidan esto!
Muy bueno, excelente recordatorio de las pautas que uno debe tener en cuenta a la hora de manejar el poder y no caer en error de abusar del mismo.
Como bien comentas, el buen líder sabe rodearse de personas tanto o más capaces que él mismo, y que le aportan valor y nuevas ideas y puntos de vista.
Un saludo
Pablo Rodríguez
El poder es uno de los asuntos más complejos de manejar por el ser humano. La enfermedad histórica de muchos personajes de la historia. Hitler, Julio Cesar, Napoleón y los reyes egipcios por mencionar algunos.
Es uno de los temas que se confunde con el dinero. Muchas gente cree que el dinero corrompe a la gente, pero lo que en realidad lo hace es la sensación de poder que les da. Lo que las personas quieren es un poco de poder.
El poder es todo un tema. Manejarlo con prudencia es lo más difícil que he visto en la gente. En el país tenemos muchos ejemplos de gobernantes y políticos que no han sabido lidiar con el asunto. Salinas de Gortari se enfermó de él y eso lo llevo a no ver muchas cosas obvias. López Obrador es un ejemplo actual de lo que pasa cuando ya no te rodeas de ese a Quién escuchar, no tiene quien le haga contrapeso en sus decisiones y está atorado en su liderazgo.
No es necesario tener un gran poder político para aplicar lo que mencionas. Es importante en el liderazgo que tenemos en la familia, en el trabajo e incluso el que tenemos con nosotros mismos. Saber a quién escuchamos, a quién afectamos y sobre todo lo que buscamos.
Buen tema.
Saludos,
Eloy López.
Hola interesante artículo, muy bien escrito. Interesante para compartir con otras personas. en México tenemos una gran falta de liderazgo, tenemos que ayudar a formarlos, saludos.