Es cierto: el espacio a nuestro al rededor impacta fuertemente en nuestra capacidad de producir y de dar lo mejor de nosotros mismos en el trabajo. Y, aunque puede ser tan individual como diverso el tipo de espacio en el que nos movemos mejor, hay algunos puntos por considerar. Anoche reflexionaba de esto en el taller que estoy dando porque a los facilitadores de El Elemento Humano® nos hablan de las diferencias entre tener una sesión de grupo en círculo o una estilo auditorio. Las interacciones cambian sensiblemente cuando todos se pueden ver unos a otros. También es distinto si el grupo es pequeño – de 2 o tres personas – o mayor, de 6 a 8 o 10 y si se sientan en el piso o en sillas, con mesa delante o sin ella.

Para el trabajo diario, lo ideal es que haya variedad de opciones y que tu espacio fijo invite a lo que tú tienes que hacer. Lejos de eso, muchas organizaciones se dejan llevar por las convenciones o ideas preconcebidas de lo que debe ser el espacio profesional. Recuerdo que hace años mi esposo, quien era directivo en el Tec de Monterrey, tenía tantas juntas afuera, en la bardita de junto al edificio, que dentro. Esas reuniones exteriores eran más coloquiales, más íntimas y privadas, más creativas que las formales en la sala de juntas o frente a su escritorio.

También recuerdo hace tiempo a un cliente de coaching que odiaba su oficina. Era muy linda y elegante, pero en su empresa estaba prohibido cambiar los cuadros y objetos decorativos porque guardaban un estilo particular en todo el edificio. Lo más que podían hacer los directivos es escoger de un catálogo de cuadros cuál iría en su oficina. La persona en cuestión odiaba tanto su lugar asignado que pasaba muy poco tiempo en él, visitando a sus colaboradores a menudo y andando por los pasillos. Como era de esperarse, su relación con el equipo se fortaleció, pero sus ideas originales, su trabajo reflexivo y su individualidad sufrieron. Como amaba muchos aspectos de su trabajo, decidió simplemente voltear un poco su silla para ver hacia las fotos de sus hijos y unas plantas – de las permitidas – que había puesto en su lugar. Era su «pose de pensar» y pronto el equipo sabía que si estaba volteado hacia allá, era mejor regresar más tarde.

Ahora, hablemos de ti. Considera el espacio en el que hoy laboras. Siéntate en él. Mira a tu alrededor y nota si te sientes a gusto, con ganas de trabajar, energizado. Piensa si hay algo que está en tu poder cambiar y que podría hacer la diferencia. ¿Otra silla? ¿Mirar en otra dirección? ¿Un cuadro u objeto simbólico para ti? ¿Menos distracciones? ¿Más belleza? Hacer tuyo el espacio es importante.

En tu entorno de trabajo también vale la pena considerar qué cambios requiere tu espacio para cuando:

  • Quieres ser más creativo
  • Necesitas aislarte
  • Requieres colaborar con otros
  • Debes tomar una decisión
  • Te sientes sobrecargado
Si tu espacio habitual no provee estas opciones. ¿Puedes moverte? ¿Tienes alguna manera de transplantarte a un espacio más productivo? Espero sus comentarios aquí para continuar explorando el tema juntos.
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One Reply to “EL Espacio físico y la Productividad.”

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