Así que las cosas no están funcionando como quisieras. ¿Las personas a tu alrededor corren y corren pero permancen en el mismo lugar?  No importa si tú eres el jefe o uno de los que colaboran en esta situación, llega un momento en que la energía se termina y las cosas se vuelven más que grises.  ¿Sabes a qué me refiero? ¿Qué sucede cuando personas bien intencionadas caen en un patrón de obediencia ciega? Puede ser que se dé porque están siguiendo una causa que les apasiona o porque se les ha obligado al cumplimiento, pero los seguidores ciegos dañan la innovación, la motivación y la efectividad en general.  Trabajar así deja una sensación de vacío.

Y no me refiero a las personas que están «auténticamente ciegas» por desconocimiento del trabajo en sí o porque no entienden lo que sucede a su alrededor.  Como si fueran personas invidentes, éstas desarrollarán otros sentidos. Encontrarán nuevas maneras de entender y se esforzarán por experimentar en el lugar de trabajo, acercarse con quien sí sabe, o explorar distintas formas de hacer las cosas.  Estas personas encontrarán cómo conocer lo que no pueden ver. Y no descansarán hasta sentir que han conquistado este obstáculo.

Los obedientes ciegos, por otro lado, han estado cerrando los ojos, a veces por tanto tiempo que han olvidado incluso que lo están haciendo.  Y se auto-justifican. Se sienten orgullosos y comprometidos con aquello que se espera de ellos.  Por lo común se consideran «leales» o «de confianza» y están convencidos de que hacen lo correcto y de que son los que mantienen el barco a flote.  Su toma de decisiones es de baja calidad en el mejor de los casos e inexistente en el peor. De hecho, una forma de saber si tu equipo está cegado por la obediencia es esta: no se toman decisiones a ningún nivel que no sea el mas alto. Si acaso se toma alguna decisión, es tentativa e incipiente, esperando la aprobación del alto mando. Tomar riesgos se torna imposible.

Por supuesto que hay veces que todo esto resulta de un entorno excesivamente autoritario.  Pero no siempre es el caso. Incluso la admiración y el verdadero compromiso se pueden volver obediencia ciega si se equivoca el camino.  ¿Te has encontrado en ese caso? ¿Detectas algunos de estos síntomas en tu entorno, sin saber qué los ocasionó? ¿Quieres moverte de esa posición? ¿Eres parte de un equipo ciego o el líder de alguno? Hablemos de algunas opciones para contrarestarlo:

Primero remedia tu propia ceguera. Acepta el reto de cuestionarte. Pregúntate porqué haces las cosas de determinada manera. Busca activamente mejores y creativas soluciones. Observa a qué has estado ciego y comienza por salir de ese patrón.

Llámalo por su Nombre. Habla de las cosas que vayas descubriendo.  Tómate el tiempo de conversar con otros sobre las instancias en las que la toma de decisiones se ve obstaculizada por la ceguera. No hace falta que seas demasiado confrontativo, solamente hazlo notar: ¿Qué pasaría si lo hacemos distinto?  ¿Nos afectará mucho ser decididos en este o aquel caso? ¿En realidad necesitamos consultar a la alta dirección sobre esto? Ten cuidado de no enfocarte en tener la razón o en hacer un cambio de inmediato, sino mas bien en hacer presentes las posibilidades que está ignorando tu organización.

Involucra a los Líderes Formales. Si eres quien tiene el mando, asegúrate de valorar a las personas que piensan fuera del status quo, aún si las cosas no resultaron esta vez.  Si no eres el jefe, encuentra una manera efectiva de mandar el mensaje correcto: este equipo tiene mayor potencial del que está exhibiendo. No te permitas intercambiar la obediencia ciega por la rebeldía ciega. Esa es solamente otra cara de la misma moneda y correrías el riesgo de ser infiel a ti mismo e improductivo para tu equipo. Ceguera es ceguera. Comparte tu punto de vista con tus superiores de manera consistente con las prácticas organizacionales actuales, inteligentemente y sólo lo suficiente para que ellos puedan tomar cartas en el asunto.

De seguro muchos de ustedes han tenido experiencias con la obediencia ciega, de un modo u otro. Me encantaría ver aquí sus comentarios al respecto.  ¿Alguna luz sobre cómo alejarnos de la obediencia ciega y sus efectos?

Share

5 Replies to “Cegados por la Obediencia.”

  1. Excelente artículo.
    En muchas ocasiones la monotonía o el mismo miedo, pueden hacer que nos volvamos «ciegos seguidores»; pero del mismo modo, cuando llevamos la responsabilidad de un grupo, debemos de cuidar que nuestros colaboradores nos respondan con espíritu crítico.
    Es parte del rol de líderes que debemos tener.
    Muchas felicidades a Moni por este post.

  2. Me gustó mucho leer éste post, por que cuantas veces nos pasa, cuando decidimos emprender y no somos capaces ver lo que sucede a nuestro alrededor, o simplemente no nos cuestionamos donde están nuestras fallas, y seguimos más ciegos que nunca. Sin embargo cuando empezamos hacernos preguntas y ver nuestras propias fallas las cosas comienzan a tomar un color distinto, y sin duda el rumbo que deseamos.

    No me quiero irme sin antes dejar un post que un día escribí y realmente es el fiel reflejo de como todos los días me replanteo todas mis tareas, si me lo permites, aquí te dejo el link. Se llama «Estudia el pasado, vive el presente, planea el futuro»

    http://secretariavirtualglobal.com/estudia-el-pasado-vive-el-presente-planea-el-futuro/

    Muchas gracias por compartir éste hermoso post y blog.

    Saludos Fatima

  3. Gracias por sus comentarios, Xavier y Fátima. Tienes mucha razón, Xavier, a los líderes toca estar vigilantes en este punto, ya que la ceguera del líder es la más difícil de erradicar.
    Fátima: la conciencia es importante para toda actividad humana, como apuntas. Estar dispuestos a reflexionar y tomar acción sobre lo que descubrimos es, finalmente, la mejor manera de no caer en la ceguera.
    Gracias por visitar este espacio y enriquecerlo con sus comentarios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *