Me gusta que mis colaboradores tengan vidas plenas. Contribuyo a ello lo más que puedo. También me gusta que trabajen con ganas y que estén inspirados a más. Eso lo hacemos juntos. Lo admito, hay veces que es necesario morderme el labio y recordarme lo que espero de ellos. Me atrapan los viejos modos y dudo de mi liderazgo cuando alguien se tiene que salir de una junta para atender un asunto personal. Quiero crear un sentido de comunidad en el trabajo. Un espacio para compartir nuestras vidas y el trabajo que hacemos juntos. Funciona muy bien y atrae a la clase de personas independientes y dedicadas que quiero en mi compañía. ¿Se puede abusar de esto? Claro que sí. ¿Los que lo han hecho siguen en mi equipo? No.
Mi organización es por supuesto una operación pequeña, mas he visto funcionar este principio en las fuerzas de trabajo de mis clientes corporativos. Si necesitas supervisar el balance de vida de tu equipo – hacia un lado o hacia el otro – es porque no están plenamente comprometidos. Su grado de «engagement» deja algo que desear. El trabajo que resulta atractivo y hace sentir a las personas que están contribuyendo con algo significativo a su organización o de preferencia al mundo no presenta dificultades para encontrar quién se comprometa con él. Los resultados se dan con facilidad y el tiempo se utiliza sabiamente. Es cuando el trabajo se maneja como si no fuera importante que las personas lo hacen solo porque les pagan o porque tienen la percepción de que no les queda otra opción.
Me parece interesante ver cuánto nos preocupamos en el entorno corporativo de si las personas están abusando de la empresa o perdiendo el tiempo. ¿No sería más útil explorar qué tan atractiva es la oferta de trabajo que les estamos presentando? Después de todo, conocemos a personas en todas partes que aman su trabajo y lo hacen de corazón, sin importar lo que éste implique. Está el Señor que recibe mi auto en el Club y que siempre tiene una sonrisa y palabras amables para todos. El otro día le comenté que me parecía que disfruta bastante su trabajo, a pesar del calor y tener que correr de aquí para allá todo el día. Me dijo que le gustaba ayudar a la gente y que cuando los saluda bien siente que se relajan para entrar al Club de buenas.
El verdadero compromiso te deja energizado en lugar de agotado. Me doy cuenta de este fenómeno los martes por la noche, en los ensayos de Big Brazz Band. Algunos llegamos tarde y cansados por el trabajo y el tráfico para llegar. Conforme empieza la música, nuestra energía crece y para cuando llega el receso somos de nuevo un grupo sonriente y dispuesto a compartir ideas, risas y pizza. Cuando estás disfrutando lo que haces, incluso trabajando duro en ello – como implica un ensayo de dos horas después de una larga jornada de trabajo – tu energía sube y te sientes con ganas de compartir, conectarte con otros, ayudar. ¿Es ésto lo que experimentas al llegar a casa? ¿Te sientes listo para jugar como lo estuviste para trabajar? ¿Estás comprometido y conectado con los que te rodean? Si te sientes pleno en tu trabajo, de seguro es esto lo que vives en tus recesos.
¿Así que quieres un equipo comprometido? ¡Ayúdalos a encontrar dicha y propósito en el trabajo! Empieza por ti mismo y pregúntate si encuentras dicha y propósito en lo que haces cada día. No es la naturaleza del trabajo en sí, sino la forma en que lo interpretas lo que hace que se convierta en una extensión de tu misión de vida o una forma insulsa de pasar el tiempo. Así que busca, hasta que encuentres. Diviértete. Ten un propósito. Y nunca tendrá que preocuparte de nuevo el nivel de compromiso. ¡Estarás comprometido con la vida!
realmente sabes que es lo que significa, compromiso. este articulo me gusto mucho. espero que sigas asi con excelentes articulos.
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