DEFINICIÓN DE TRAICIÓN
Del latín traditĭo, la traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien o algo. Consiste en renegar, ya sea con una acción o con un dicho, de un compromiso de lealtad.
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Quizás una de las decepciones más fuertes de mi vida es descubrir una deslealtad en alguien a quien brindé mi confianza. Como todos, o tal vez más porque me importa mucho, he experimentado varias veces el trago amargo de la puñalada por la espalda. De más joven, esa era una de las causas que despertaba mi defensividad de víctima. Hoy duele igual, pero no me defiendo tanto. Entiendo bien mi responsabilidad en el asunto e incluso, hay quien dice que me la busco. Y sí, coincido con ellos. No tengo tantos seguros a mi alrededor que me defiendan de la traición. Y esto es un acto intencional.
No es que ande poniéndole trampas a la gente. Ni me dá la vida y mi creatividad está aplicada en otros rubros. Pero, sí, por razón natural de confiar «demasiado» dejo abierta la puerta revolvente que lleva por un lado a la oportunidad de ser leal y de una pieza, o por otro a la posibilidad de ser desleal y traicionero. De hecho, esa puerta siempre está abierta. No es tan difícil ponerme un cuatro. Lo que sí me toca es que sea una sola vez y que sea «buena noticia» saberlo.
Siempre es mejor saber de qué es capaz la gente de la que te rodeas, para bien y para mal. Quien se revela como digno de confianza o como propenso a la traición te ha regalado una información valiosísima para futuros tratos con él. Y a mi, me recuerda un par de cosas que requiero tener presentes:
- Soy responsible de lo que me ocurre. Lo que me gusta y lo que no. La traición es una falla personal, tanto como una expresión de desconfianza en mi. Siempre puedo aprender cómo construir mayor confianza a mi alrededor y detectar rápidamente las relaciones tóxicas.
- Perdonar es de sabios. En general, la gente traiciona por miedo, por falta de carácter y valores, o por simple conveniencia. No me parece que se levanten en las mañanas pensando en cómo torcerme, pero si lo hacen, pues allá ellos y su mala cabeza. Yo observo, aprendo, acciono. Me es fácil perdonar y quiero hacerlo. Lo que sí tengo que hacer es decidir cuánta confianza les quiero brindar en adelante y ser congruente con esa decisión.
- Decido confiar y confiar de nuevo. La confianza es una decisión. Muchas personas desconfían hasta que alguien se gana su confianza y no los culpo, efectivamente se minimiza el riesgo. Yo prefiero vivir con el riesgo presente y suficiente holgura a mi alrededor para que no se desmorone todo si alguien elige la salida desleal. Está demostrado que lo mejor de lo mejor le sale a la gente cuando hay alguien que confía en ellos, sin miramientos. Y sí, de vez en cuando, toca desyerbar, pero las flores que quedan son hermosas y fragantes.
- En cuanto a atender el punto en cuestión, lo haré con apertura. Siempre hay que escuchar a la contraparte para saber su punto de vista, traer a la mesa los hechos con los ojos bien abiertos y tomar las decisiones pertinentes. Deséenme suerte porque allá voy.