Cada año es distinto, pero siempre en estas épocas da por reflexionar, tanto en lo personal como en lo organizacional. Y hacemos bien en darle tiempo a esto porque realmente es un ejercicio necesario y deseable. A veces porque estamos en un punto en el que emprenderemos un nuevo camino, por completo desconocido o realmente distinto al que hemos transitado antes. Y en otras ocasiones, porque estamos reuniendo fuerzas, cambiando estrategias para avanzar aún más en lo que ya nos hemos propuesto. En realidad, casi siempre hay un poco de ambas en los distintos ámbitos de nuestra vida. Y ambos casos nos piden reflexiones diferentes, así que aquí exploro un poco de cómo empezar en cada una de ellas.

EL CAMBIO DE RUMBO.

¿Qué será para el año que viene? ¿Necesitas un cambio de rumbo verdadero? Algunas veces estamos listos para dirigirnos a un nuevo objetivo, perseguir algo distinto a lo que hemos venido construyendo en el pasado. Para esos años, lo importante es cerrar dejando atrás lo que ya no usaremos, lo que nos estorba, lo que nos ha traído hasta aquí, pero no nos llevará al nuevo destino. En el caso de un cambio de esta índole, sea personal u organizacional, será necesario:

Hacer un recuento de lo vivido en este año y que queremos conservar. Por algo, tenemos hoy la fuerza o la intención de cambiar. ¿Qué aprendimos durante el 2010 que nos permite ahora buscar nuevas aventuras? Me sorprende cuántas veces las personas creen que porque están empezando algo nuevo tienen que borrar lo vivido anteriormente. Nada más lejano de la realidad. Los proyectos del pasado nos han hecho quienes somos y habilitado para incluso vislumbrar una posibilidad distinta. Hay que honrar el pasado, sin vivir atrapado en él. ¿Qué significaría esto para tus proyectos? ¿Qué agradeces de este año como aprendizaje, como logro, como relaciones que hacen posible un futuro distinto? Vale la pena tomar nota de ello, conversarlo con otros y hacer la reflexión ahora de lo que tenemos a favor.

Iniciar el duelo de lo que dejaremos atrás. Los seres humanos somos animales de costumbres. Incluso cuando algo nos estorba, nos gusta lo familiar, lo conocido.  Advierte qué se abandona al tomar el nuevo rumbo, o te estorbará más adelante. Ignorarlo no es suficiente porque nos aleja de la conciencia requerida para ser más efectivos y felices con las dificultades que presentará el futuro. En particular cuando los cambios afectan al equipo, a la organización, a los clientes, a la familia, a la pareja. Se tiene que saber lo que se deja y la posibilidad que abre dejarlo atrás.  Corres el riesgo de que los demás te detengan si no saben a dónde vas.

PULIENDO LA ESTRATEGIA.

Ahora que, no siempre vamos por algo enteramente nuevo. A veces la reflexión de fin de año nos muestra algo profundamente distinto: lo que requerimos es un cambio, no de rumbo, sino de estrategia para dirigirnos mejor al camino que ya teníamos trazado. Esa operación representa a veces un reto aún mayor que ir por algo completamente nuevo. Carece de glamour y sentido de aventura, y lo compensa en solidez y sensación de avance. Si este es tu caso, pregúntate:

Celebrar el avance que ya se conquistó. Aunque muchas veces tenemos clara la meta, olvidamos darnos el tiempo de revisar cuánto se avanzó en los últimos doce meses. El fin de año presenta la posibilidad de hacerlo. El año pasado, el PLAN 2010 de Dave Carpenter, nos pidió que escribieramos los 5 logros de los que nos sentíamos más orgullosos del año anterior. Y yo, pensando que el 2009 había sido un año para entregar gustosa al olvido, no había notado lo impresionantes que eran esos 5 hasta que los puse por escrito y los hablé con mis colegas. Celebrar lo que funcionó bien nos da renovados bríos para seguir adelante. De pronto, nos sentimos capaces. No hay mayor generador de logro que los logros anteriores.

Recordar porqué vamos por lo que vamos. Hay una razón por la que seguimos buscando estrategias para lograr nuestra visión. Cuando el camino es largo y arduo a veces olvidamos lo que nos mueve. Este es un maravilloso momento para recordarlo. ¿Cómo se conecta este rumbo a nuestra misión de vida? ¿A lo que queremos construir en el mundo? ¿Porqué hacemos lo que hacemos? Esas preguntas aplican igual a lo personal que a lo organizacional, a lo profundamente individual que a lo que nos hemos propuesto hacer con otros.  Recordar porqué vale la pena seguir en el camino nos ayudará a mantener el foco y retomar la senda.

Como siempre, espero que estas ideas les sean útiles y que en el 2011 podamos continuar compartiendo reflexiones en este espacio. Gracias, lectores, por sus comentarios aquí, por los correos que me envían, por sus tweets o simplemente, por usar mis pensamientos para continuar los suyos. ¡Ustedes son mi inspiración!

Les deseo un muy buen fin de año y ya nos leeremos en el 2011.


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One Reply to “Fin de Año: ¿Cambiando de estrategia o de rumbo?”

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