¿Has notado que algunas de las personas que más admiras y consideras exitosas comparten a la menor provocación sus historias de derrotas pasadas? Les gusta recordar las lecciones que aprendieron de ellas, ponerlas sobre la mesa de vez en cuando, mantenerlas vivas. También aprenden a diario de su presente y no permiten que su éxito se meta en el camino de lo que aspiran para el futuro.
Los tiempos difíciles son, bueno, difíciles cuando se están viviendo, pero casi nunca duran para siempre. Especialmente si aprendes lo suficiente de ellos para cambiar y moverte hacia un camino más iluminado, con un futuro más claro.
Alguna vez escuché esta cita:
“El éxito es como luchar contra un gorila. No dejas de luchar cuando te cansas, sino cuando el gorila se cansa.” ― Robert Strauss
En una primera lectura parece simplista y absurda, pero recordarla me ha ayudado a lo largo de varias batallas. Y, sucede que el gorila SÍ se cansa en algún momento, y saberlo ayuda cuando necesitas seguir adelante. Los “malos” tiempos en mi negocio y en mi vida han sido también los más creativos, en los que hago el trabajo más innovador, encuentro el siguiente paso que hay que dar, me reinvento y replanteo mi visión del futuro. Incluso he llegado a pensar en esos momentos como portales para lo que está por venir. Así que cuando me siento abatida, recuerdo que aún estoy invicta y que el juego de la vida está lejos de terminarse.
¿Cómo lidias con los tiempos difíciles? Permítanme compartirles algunos principios que sigo:
- Mantente consciente.Caer en la negación no es la forma de enfrentar una tormenta que se avecina. Es más bien una receta infalible para el desastre. Cuando las cosas son difíciles, sé que debo realizar mi mejor jugada, poner mis herramientas en orden y sacar la mejor versión de mí misma. Me esfuerzo por ver al gorila que estoy combatiendo en todo su poderoso esplendor, de forma que pueda enfrentarlo de la mejor manera o incluso hacerlo mi amigo. (Siempre me imagino al gorila como uno de mis personajes favoritos, Ishmael, de la novela de Daniel Quinn, y entonces, no lo estoy combatiendo, sino aprendiendo de su sabiduría).
- Quejarse y cenar. Cuando me sorprendo a mí misma quejándome del presente, me imagino teniendo una cena de celebración al final de este desastre, riéndome de cómo solía “lloriquear”. ¡Me funciona! Quejarse no es divertido, pero recuerdo a mi querida suegra, Raquel, que escuchaba cualquier queja que yo tuviera y juraba matar a quien fuera que me la estuviera provocando. Se enojaba y se ponía a la defensiva tanto que siempre me hacía sonreír, sentirme querida y tomar perspectiva. No, está bien dejarlos vivir, soy más fuerte que esto.
- Mantente conectado. Lo sé, hacer público tu éxito es más bonito que mostrar tus dificultades. De alguna forma, es un asunto privado. Pasar por una situación difícil o conflictiva NO debe hacerse en el ojo público (incluso me molesta cuando los periódicos sensacionalistas no les permiten a las celebridades tener su espacio). Pero estar metido un hoyo normalmente no ayuda mucho. Después de todo, fue mi propio pensamiento el que me trajo hasta aquí. Así que me gusta encontrar nuevas formas de pensar a través de mi red de contactos y otras personas. Más aún, hay personas a tu alrededor dispuestas a ayudarte si se los permites. Encuentra en quién confiar en los buenos tiempos, para que puedas buscarlos durante la adversidad. También tomo pequeños riesgos y dejo participar a personas con las que tengo poca experiencia. Si me decepcionan, aprendo una valiosa lección sobre ellos en relación conmigo.
- Inspírate. Buscar constantemente personas, ideas o material inspirador, es para mí una práctica recurrente todos los días. Lo hago el doble cuando me siento desanimada. Dos TED talks al día, dos personas a las que admiro y a las que voy a observar de cerca (y de preferencia, hacerles saber que las admiro), dos pausas para disfrutar el aroma de las rosas. Lo más que pueda hacer en un día, lo hago. Si tengo que abordar conversaciones difíciles toda la mañana, tomo recesos de inspiración; para darme cuenta del brillo del sol, leer un poco, escuchar música… sólo me toma unos cuantos minutos y realmente cambia mi disposición. Quizá quieras comenzar con una lista de reproducción de TED.
- Practica la generosidad. Ayudar ayuda. Una vez más, esto es parte de mis prácticas continuas de otraestima, me salgo de mi camino para ayudar a otros cuando necesito animarme. Me recuerda que no soy la dueña de la esquina del sufrimiento y me llena el corazón de alegría. Puedes ser voluntario, hacer proyectos significativos pro-bono o simplemente hablarle a alguien que se pondrá feliz de escuchar tu voz hoy, pasar tiempo con alguien que aprecie tu visita o sencillamente sonreirle a alguien que pienses que lo necesita.
Entonces, ¿Qué te parece esta lista? ¿Crees que te funcionará? ¿Qué le agregarías?
Traducción de Arturo Zúñiga. Texto original: Wrestling through difficulty: Down and undefeated.