Recientemente usé una de mis redes sociales, en LinkedIN, para preguntar a la comunidad:
¿Cuáles son los retos que enfrentan los nuevos líderes formales y qué requieren para tener éxito en el entorno actual?
Me llamó la atención la respuesta de Pablo García Pérez, Director General de Kartoi, S.A. de C.V., desde León Guanajuato. El escribió que «lo que se requiere para desarrollarse es … no perder la iniciativa ni la frescura, y ser consciente de que nunca dominarás el ser líder, sino que cada día tendrás que desarrollar tu liderazgo y seguir aprendiendo. La formación que tienen los nuevos líderes es una buena base, pero sólo es el comienzo.» Primero que nada me gustaría aclarar que valoro enormemente el impulso que puede dar sangre nueva a cualquier cometido. He escrito mucho sobre la importancia del mentoring y sobre el peligro de que las empresas pierdan a su personal más experimentado ante consideraciones únicamente financieras de contratación y despido. Algunas personas han interpretado esto como que estoy en contra de traer gente jóven y nueva. Nada más lejos de la realidad. Viniendo de un entorno educativo, me fascina colaborar con gente más jóven que yo. El entusiasmo que traen a la tarea, la visión sin conjeturas, el empuje, son elementos importantes para la vida en general y para las organizaciones en particular. Yo he pugnado más bien por un buen balance entre talento jóven y la voz de la experiencia. Me encanta que un gerente jóven y exitoso, como Pablo, vea la importancia del desarrollo contínuo como elemento central del buen liderazgo.
Por otro lado, como dice Norma Gómez, Directora General en NHG Consultora en Argentina, «Para mantener el liderazgo y hacer bien su trabajo, es muy importante tener en cuenta que debe cumplir con dos funciones principales, la referida a su tarea y la función social o de mantenimiento de grupo. Para la primera de sus funciones debe dejar claro cuales son las metas del grupo, facilitarle los medios para acceder y proporcionarles información. Proponer soluciones y dar opiniones. Para la segunda debe facilitar las relaciones interpersonales, tener en cuenta a las personas, sus sentimientos y mantener un justo equilibrio para no ejercer una dirección paternalista, ni una dirección indiferente.» Ella indica, acertadamente, que el líder solamente permanece en la organización si logra los resultados esperados en su gestión. También es importante recordar que una medida del liderazgo es cómo el grupo opera después de cambiar de líder. El desarrollo del grupo es tan significativo como el logro inmediato de metas. Si el líder hace bien su trabajo, el grupo es cada vez más independiente y capaz de nuevos retos.
¿Ustedes, lectores, qué opinan al respecto?
Hola.
Me encantó la frase de Pablo ya que tiene 2 elementos que considero escenciales. El primero es el servicio hacia los demás, que según mi opinión es la primera habilidad que debe desarrollar un líder (que es justamente lo opuesto a lo que comunmente se cree que es que un líder está para dirigir y no para servir). El segundo elemento es la humildad, el saber que siempre hay algo más que aprender. En el momento en el que uno «cree» que ya ha dominado algo es porque en ese momento esa «cosa u habilidad» nos acaba de dominar a nosotros haciéndonos creer que lo sabemos todo e imposibilitando cualquier mejora.
Excelente post, muchas felicidades.
La verdad es que el liderazgo ya tiene que entenderse de otro modo. Las nuevas generaciones no están dispuestas a la obediencia ciega y eso es mejor; se tiene que ser líder más consciente y con conexión profunda con las personas que influencia. Gracias por tu comentario, Dimitri.