Frecuentemente me encuentro con personas que me dicen que son apasionados de su trabajo, pero que no están teniendo los resultados deseados. Para ellos, está desconectado, o es de algún modo injusto lo poco que el mundo reconoce su gran entrega a lo que hacen. ¿Conoces a alguien así? ¿Un primo de un amigo está en esa situación? 😀
La verdadera pasión, bien canalizada, mueve a la acción. Y produce resultados porque ocasiona que la persona que la tiene se enfoque al trabajo necesario para una mejora continua. Nadie adquiere maestría en su actividad sin invertir un buen número de horas a la práctica activa de lo que quiere dominar. Quien lo hace con pasión tiene la entrega necesaria para repetir, para perseguir, saltar obstáculos, moverse por cualquier ángulo necesario para lograr el cometido que le apasiona.
A esa energía desparramada que no produce nada, yo no le llamo pasión, le llamo un «alma atormentada». Su pasión mal entendida le mueve, no a actuar de manera congruente con lo que le apasiona, sino a entretener una visión que hace del pensamiento mágico su objetivo. Espera y espera que «el mundo le haga justicia» sin mover un dedo para construir la realidad que haga posible su sueño. El alma atormentada nunca entiende porqué su suerte es tan mala. El otro día me lo dijo un amigo cercano:
¿Te has fijado que la gente que trabaja contínuamente en lo que quiere tiene la mejor suerte?
Sí, me he fijado. Y he entendido. Si te apasiona algo…muévete. Acciona y busca el modo de aplicar tu pasión donde más se necesita.
¿Y tú? ¿Cómo te estás moviendo hacia tu pasión? Me encantará ver tus comentarios aquí.